
La Problemática Policial
Siempre he pensado que es muy fácil criticar y mayormente esto es lo que hace todo el mundo, yo considero que mucho mejor, es aportar ideas y soluciones, construir que destruir. Motivo por el cual seguiré a través de mis artículos proporcionándole ideas que contribuyan al desarrollo de nuestro país.
Justamente en esta edición, quiero enfocar “La Problemática Policial”, materia que domino y conozco desde el año 69, como una de mis especialidades, a fin de darle algunos alcances, que podrían servirle para el Sector Interior.
Señor Presidente, le contare que nunca estuve de acuerdo con el slogan que utilizaron para que la ciudadanía respetara a la policía bajo el slogan, “A la Policía se le Respeta”; en realidad por orden constitucional se le ha respetado siempre, esta campaña, creo yo, en nada favoreció a la Institución, ya que la hacia ver como una policía débil que debía recuperar lo que “NUNCA PERDIO”; la Policía siempre ha sido y será respetada, por que así lo dice la Ley y punto.
Ahora bien, los policías no son ciudadanos de tercera ni cuarta categoría, muy por el contrario son los ciudadanos que por excelencia visten el uniforme que representa la autoridad y el orden en nuestro país, no tienen que vivir de ninguna manera como viven, con un sueldo que no esta a la altura de sus esfuerzos y sacrificios, muchas veces descuidando hasta su propia familia, un policía realiza jornadas de hasta 14 horas continuas y por otro lado, tiene que tomar fuerzas demás para seguir trabajando en el lugar en donde cubre servicio particular, por que el sueldo que tiene no le alcanza para sostener a sus seres queridos, ni siquiera su canasta básica familiar y otras obligaciones por pagar.
Que hacer frente a ello, en primer lugar, si el policía trabaja tantas horas para el Estado, el Gobierno debe reconocerle ese esfuerzo cancelándole las horas extras, esto sería lo justo y correcto, eso en cuanto a política salarial se refiere, y por otro lado esta su derecho a una buena calidad vida, dentro de las que deben estar consideradas lo mínimo elemental; un buen uniforme, buenos calzados, buena alimentación (rancho), una atención de primera en los Hospitales de la Institución, medicinas, buenos gimnasios, educación y bienestar para su familia, etc.
Considero vital é impostergable mejorar las condiciones mínimas de la Institución tutelar encargada de la seguridad ciudadana en nuestro país, al margen de que al dar este paso el Gobierno, estratégicamente estaría eliminando la corrupción interna, un policía bien pagado no se arriesgaría a perder la honra y su trabajo, en resumen a nuestra policía hay que honrarla de acuerdo a su sobre humano esfuerzo, cambiando radicalmente la política salarial actual que rige para ellos, elevándole sus sueldos y salarios con un monto digno de su trabajo, que este le permita cubrir su canasta básica familiar y tener una vida como lo que es “Un Profesional de la Seguridad Ciudadana” al servicio de nosotros los peruanos, recordemos que de no ser por el policía que vela, que cuida de nosotros mientras nuestros hijos estudian, trabajamos o dormimos a plenitud en nuestras casas, ellos rondan la ciudad cuidando de nuestras vidas.
Señor Presidente, siempre en el marco del absoluto respeto, le sugiero a manera de asesorarlo, se proyecte una modificación de la Ley en relación a los salarios de nuestra Policía Nacional, a fin de que el Congreso de la República procese su aprobación, con lo cual se estaría dando un extraordinario paso en su gestión gubernamental, al margen de hacer justicia con nuestros custodios de la Ley, honrándolos como se lo merecen.
Siempre he pensado que es muy fácil criticar y mayormente esto es lo que hace todo el mundo, yo considero que mucho mejor, es aportar ideas y soluciones, construir que destruir. Motivo por el cual seguiré a través de mis artículos proporcionándole ideas que contribuyan al desarrollo de nuestro país.
Justamente en esta edición, quiero enfocar “La Problemática Policial”, materia que domino y conozco desde el año 69, como una de mis especialidades, a fin de darle algunos alcances, que podrían servirle para el Sector Interior.
Señor Presidente, le contare que nunca estuve de acuerdo con el slogan que utilizaron para que la ciudadanía respetara a la policía bajo el slogan, “A la Policía se le Respeta”; en realidad por orden constitucional se le ha respetado siempre, esta campaña, creo yo, en nada favoreció a la Institución, ya que la hacia ver como una policía débil que debía recuperar lo que “NUNCA PERDIO”; la Policía siempre ha sido y será respetada, por que así lo dice la Ley y punto.
Ahora bien, los policías no son ciudadanos de tercera ni cuarta categoría, muy por el contrario son los ciudadanos que por excelencia visten el uniforme que representa la autoridad y el orden en nuestro país, no tienen que vivir de ninguna manera como viven, con un sueldo que no esta a la altura de sus esfuerzos y sacrificios, muchas veces descuidando hasta su propia familia, un policía realiza jornadas de hasta 14 horas continuas y por otro lado, tiene que tomar fuerzas demás para seguir trabajando en el lugar en donde cubre servicio particular, por que el sueldo que tiene no le alcanza para sostener a sus seres queridos, ni siquiera su canasta básica familiar y otras obligaciones por pagar.
Que hacer frente a ello, en primer lugar, si el policía trabaja tantas horas para el Estado, el Gobierno debe reconocerle ese esfuerzo cancelándole las horas extras, esto sería lo justo y correcto, eso en cuanto a política salarial se refiere, y por otro lado esta su derecho a una buena calidad vida, dentro de las que deben estar consideradas lo mínimo elemental; un buen uniforme, buenos calzados, buena alimentación (rancho), una atención de primera en los Hospitales de la Institución, medicinas, buenos gimnasios, educación y bienestar para su familia, etc.
Considero vital é impostergable mejorar las condiciones mínimas de la Institución tutelar encargada de la seguridad ciudadana en nuestro país, al margen de que al dar este paso el Gobierno, estratégicamente estaría eliminando la corrupción interna, un policía bien pagado no se arriesgaría a perder la honra y su trabajo, en resumen a nuestra policía hay que honrarla de acuerdo a su sobre humano esfuerzo, cambiando radicalmente la política salarial actual que rige para ellos, elevándole sus sueldos y salarios con un monto digno de su trabajo, que este le permita cubrir su canasta básica familiar y tener una vida como lo que es “Un Profesional de la Seguridad Ciudadana” al servicio de nosotros los peruanos, recordemos que de no ser por el policía que vela, que cuida de nosotros mientras nuestros hijos estudian, trabajamos o dormimos a plenitud en nuestras casas, ellos rondan la ciudad cuidando de nuestras vidas.
Señor Presidente, siempre en el marco del absoluto respeto, le sugiero a manera de asesorarlo, se proyecte una modificación de la Ley en relación a los salarios de nuestra Policía Nacional, a fin de que el Congreso de la República procese su aprobación, con lo cual se estaría dando un extraordinario paso en su gestión gubernamental, al margen de hacer justicia con nuestros custodios de la Ley, honrándolos como se lo merecen.
Revista GENTE / Edición Nº 1531 / 1532.




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